¿Por qué las y los artistas apoyamos el boicot cultural a Israel?

«Yo soy sudafricano y viví durante el apartheid; no tengo duda en afirmar que los crímenes de Israel son infinitamente peores que los cometidos por el régimen de apartheid de Sudáfrica».

John Dugard, jurista internacional y ex Relator Especial de la ONU para los derechos del pueblo palestino

Como artistas de Latinoamérica decidimos tomar esta decisión atendiendo el llamado al Boicot, Desinversión y Sanciones contra Israel que hizo la sociedad civil palestina en 2005, ya que el Estado de Israel utiliza la cultura y los artistas para presentarse ante el mundo como un Estado normal y una democracia liberal. Uno de los instrumentos más conocidos de la propaganda sionista es la campaña de promoción cultural «Marca Israel», que busca limpiar su imagen internacional y hacernos olvidar los crímenes de guerra cometidos cotidianamente contra el pueblo palestino. Pero nada de normal hay en ese territorio y menos cuando del mundo de la cultura se trata.
Israel, ignorando las numerosas resoluciones de Naciones Unidas y violando los principales tratados del Derecho Internacional, mantiene desde hace siete décadas un régimen de ocupación militar, colonización de asentamientos y apartheid jurídico. Presentarse en este país significa invisibilizar esta realidad y ocultarla bajo un manto de cultura y multiculturalismo.
No puede haber multiculturalismo en un territorio donde se niega y se ataca una de las culturas existentes: en 1948 durante la Nakba, alrededor de 70.000 libros palestinos fueron recogidos, 24.000 de estos fueron desechados, 7.000 se encuentran hoy en la Biblioteca Nacional de Israel sin poder ser conocidos por sus dueños originales y de los restantes se desconoce su paradero. En 2002, el ejército israelí arrasó el centro cultural Khalil Sakakini en Ramala, en una operación en la que se destruyó el manuscrito del gran poeta Mahmud Darwish, constituyendo una pérdida irreparable del patrimonio cultural del pueblo palestino. Demolió también el Stone Theatre, antecesor del reconocido Teatro de la Libertad (Freedom Theatre) de Jenín, e ilegalizó grupos teatrales y culturales como el grupo de danza tradicional Al-Founoun. En 2012 allanó y vandalizó dos canales de televisión palestina y permanentemente persigue, reprime y detiene a estudiantes y artistas, como la bailarina de folklore Lina Khattab o el dibujante Mohammed Sabaaneh (entre muchos otros).
Aunque muchos países han prestado apoyo al desarrollo de la cultura en Palestina, Israel ha impedido que este apoyo sea efectivo. En 2009, la policía israelí irrumpió en el Teatro Nacional Palestino de Jerusalem el primer día de un festival de literatura organizado por el consulado británico y la UNESCO, para suspenderlo por orden judicial. Del mismo modo y el mismo año, cerró el Centro Cultural Nidal que había sido financiado por la cooperación española, el cual no pudo volver a abrir sus puertas sino hasta septiembre de 2012.
El reconocimiento del apartheid israelí en territorio palestino ya es una cuestión evidente en muchos círculos internacionales. Así se han posicionado reconocidos defensores y defensoras de la justicia y la paz, como los sudafricanos Nelson Mandela y John Dugard, las indias Vandana Shiva y Arundhati Roy, la guatemalteca Rigoberta Menchu Tum, la canadiense Naomi Klein, los norteamericanos Noam Chomsky, Max Blumenthal, Judith Butler y Jody Williams, el escritor y filósofo portugués José Saramago, los españoles Juan Goytisolo y Juan Diego Botto, los británicos Stephen Hawking, Ken Loach y Tariq Ali, los israelíes Illan Pappé, Gideon Levy y Amira Hass, los Premios Nobel de la Paz Mairead Maguire, Shirin Ebadi, Desmond Tutu y Adolfo Pérez Esquivel, y el francés de origen judío co-autor de la Declaración Universal de los Derechos Humanos Stéphane Hessel. Hasta el expresidente de Estados Unidos Jimmy Carter calificó al Estado de Israel de sistema de apartheid.
Tras su visita a Palestina Desmond Tutu, Premio Nobel de la Paz y arzobispo de la iglesia anglicana que luchó contra el apartheid en Sudáfrica, describió el entramado colonial israelí como un sistema que segrega y discrimina a la población palestina: «He estado en los Territorios Ocupados por Israel y he visto las carreteras de segregación racial y las viviendas de los colonos israelíes que tanto me recordaron al Apartheid sudafricano. He presenciado los controles, la humillación de hombres, mujeres y niños palestinos. Los asentamientos son espléndidas mansiones con piscina, cuya agua proviene de los acuíferos palestinos y sus aguas residuales se evacúan hacia el territorio palestino».
Para rechazar estas atrocidades muchas personalidades y artistas se han sumado a lo que se ha denominado el Boicot Cultural y Académico. El 31 de mayo de 2010, tras el asesinato de nueve ciudadanos turcos a manos del ejército israelí en el ataque a la flotilla que llevaba ayuda humanitaria a Gaza, parte de la escena musical internacional reaccionó de manera contundente: el famoso grupo de rock Pixies, el grupo londinense de dance-punk e indie-rock Klaxons y el proyecto musical Gorillaz Sound System creado por Damon Arbarn, el cantante de Blur, cancelaron sus conciertos en Israel. El cantante folk estadounidense Devendra Banhart justificó la cancelación de su actuación en Israel diciendo: «parece que estamos siendo utilizados para apoyar ideas que no son las nuestras», en referencia al intento de Israel de que su visita fuera presentada como una muestra de apoyo a sus políticas. Estos músicos no hicieron sino seguir el ejemplo que habían dado unas semanas antes Elvis Costello, el poeta y músico Gil Scott-Heron, y el guitarrista mexicano Carlos Santana, al cancelar sus actuaciones en Israel, como se lo había solicitado el movimiento BDS.
En julio 2010, fue el turno de los actores Meg Ryann y Dustin Hoffmann, quienes renunciaron a acudir a un festival de cine en Israel. En agosto de 2010, 500 artistas contra el apartheid en Montreal se adhirieron al boicot cultural en una campaña ejemplar que inspiró la Campaña Irlandesa de Solidaridad con Palestina al lanzar una iniciativa similar. El compromiso de los artistas irlandeses de boicotear Israel fue asumido por más de 200 artistas. Un poco más tarde, artistas sudafricanos lanzaron su propio llamamiento. Recientemente, más de 700 artistas del Reino Unido expresaron su adhesión al boicot cultural.
Actuar en Israel es tan grave como haberlo hecho en la Sudáfrica del apartheid. Tal como lo hizo saber la Red Solidaria Contra la Ocupación de Palestina (RESCOP) a las y los artistas que tienen previsto actuar en el Festival de Ashdod. Mientras quienes apoyan el bloqueo y los bombardeos sobre Gaza disfrutan el espectáculo de los artistas que visitan Israel, en Gaza más de un millón y medio de personas intentan sobrevivir entre escombros, aguas residuales y contaminación, sin techo, luz ni agua potable. Después de que durante el verano pasado, la Franja de Gaza sufriera un brutal ataque por parte del ejército israelí, que asesinó a más de 2200 personas palestinas, entre ellas más de 500 niños y niñas, y destruyó completamente las infraestructuras de viviendas, sanidad, educación y cualquier tipo de recurso económico.
Frente a esa agresión, casi 300 sobrevivientes del holocausto nazi publicaron una carta en el New York Times. A través de esta condenaban las prácticas genocidas llevadas adelante por Israel y convocaban al apoyo a la Campaña BDS diciendo: «Nunca más» debe significar ¡nunca más para cualquiera!
Por estas razones y siguiendo el ejemplo que a nivel internacional nos han dado importantes artistas, académicos y personalidades, impulsando y acatando el boicot cultural, desde el arzobispo Desmond Tutu hasta Roger Waters de Pink Floyd, Carlos Santana, Cassandra Wilson, Lauryn Hill, Elvis Costello, Primus, Pixies y muchos/as otros/as, es que hemos decidido no presentarnos en Israel hasta que respete el Derecho Internacional y las resoluciones de Naciones Unidas que le ordenan poner fin a su ocupación, colonización y apartheid contra el pueblo palestino.
Descargar este documento en pdf.

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *