Expodefensa: mercado de armas en un país desangrado por las masacres

4 dic, CI.- Organizaciones antimilitaristas asistieron a esta exposición bélica a denunciar a las empresas que hacen de Colombia un mercado para las versiones más recientes de sus servicios y equipamientos armamentísticos.

Publicado en el portal Colombia Informa el 4 de diciembre 2021

La edición 2021 de la Feria Expodefensa, organizada por el Ministerio de Defensa nacional, tampoco pasó desapercibida este año. No solo por los más de 10 mil asistentes que según las Fuerzas Militares, recibieron este año en el centro de convenciones de Corferias, si no por la acción no violenta que sus espectadores presenciaron la tarde del 1 de diciembre, a pocas horas de la clausura del evento.

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Varias organizaciones civiles, defensoras de los derechos humanos y pacifistas, se reunieron a la entrada de Expodefensa para denunciar las que consideran verdaderas intenciones de este mercado armamentista instalado por cuatro días en Bogotá.

De acuerdo a lo manifestado por Oscar Vargas, de la Campaña de Boicot Desinversiones y Sanciones a Israel en Colombia, en las anteriores versiones de la feria, se han exhibido equipamientos de uso militar que luego han sido utilizados por las fuerzas de seguridad del Estado para cometer violaciones a los derechos de las personas. Es el caso de Javier Ordoñez, quien fue brutalmente golpeado bajo custodia policial y antes había sido atacado con un arma tipo taser como las que fueron ofertadas en la feria 2019 de la Expodefensa. El ataque, lo conoce bien el país, terminó con el asesinato de Ordoñez una madrugada de septiembre de 2020 y sirvió de detonante de una revuelta popular que se desató por todo el país, dejando más de una decena de muertos.

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Con este tipo de denuncias coincide Natalia, de la Internacional de Resistentes a la Guerra, que recuerda que en Colombia se han perpetrado más de 180 masacres entre enero de 2020 y noviembre de 2021, según las cifras que recoge la ONG Indepaz. El asesinato de decenas de líderes sociales y de cerca de 300 ex guerrilleros de las Farc, firmantes de paz, deberían ser motivos para que el país no sea un escenario del mercado armamentístico internacional.

Pero es que la tradición bélica del Estado colombiano hace que el principal aliado de Estados Unidos en América Latina, sea justamente un botín para las compañías fabricantes de armamento y servicios militares. Según el estudio Cuadernos de Implementación, escrito por los investigadores Jairo Estrada y Francisco Toloza, el Plan Colombia, la alianza militar del gobierno de Andrés Pastrana con la potencia del norte, implicó una inyección mil millonaria de dólares a las fuerzas militares nacionales, que en su mayoría eran aprovechadas por empresas estadounidenses a través de turbios contratos para provisión de equipamiento a asesoría técnica militar.

“Solo en la primera fase del Plan Colombia (2000-2006) -reseña el estudio- se dispusieron más de 10.700 millones de dólares, que tenían destinación específica para asegurar el lucro del complejo militar industrial norteamericano: aeronaves, radares, equipos, glifosato, cursos de instrucción”, lo que implica una cesión importante de la soberanía sobre el territorio nacional a negocios foráneos.

Muestras artísticas, denuncias públicas y en medio de la vox populi, las diversas organizaciones ciudadanas elevaron una vez más su voz de protesta para que no pasara inadvertida la feria de exposición bélica que acogió a delegaciones de alrededor de 28 países.

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